Archivo de la categoría: Textos escogidos

Pareado del tema religioso.

Si religiosidad es pureza de sentir, nada tan religioso como la Semana Santa. Treman las almas con el tono que corresponde a las vibraciones más altas. Pero, si es religiosa en lo concreto, ¿de qué religión? ¿y con qué género de beatitud? ¿encaja en un ceremonial externo determinado? ¿o disuelta por los rincones donde el espíritu recata sus sentimientos más hondos?

 "Procesión del Viernes Santo en Sevilla " Manuel Cabral Bejarano

“Procesión del Viernes Santo en Sevilla ” Manuel Cabral Bejarano (Sevilla, 1827-1892)

Difíciles interrogaciones. Cruces y veneras, imágenes y sacerdotes, intervienen la Semana Santa.

La Semana Santa cruza el túnel de la Catedral. Pero también un paisaje de barrios y muchedumbres. Suenan salmos latinos, pero silba la ese andaluza su aguda sierpe en la “saeta”.

En la Catedral predican los doctores de la Iglesia y en las tabernas del tránsito lija grecas de caoba la voz morena de “El niño Gloria”.

…tronco de nuestra Madre Iglesia Santa y árbol del paraíso.

Mientras pule su ebanistería el cantaor, duda el caballero católico. Parece que le duela un poco que la Semana Santa no sea totalmente, por modos irreprochables, una manifestación puramente ortodoxa, estrictamente canónica, exactamente ritual… Y sin embargo, el caballero católico está emocionado. Profundamente. Él distingue bien lo suntuoso de lo religioso, lo espiritual de lo solemne. Pero…

En cambio al ciudadano laico le resulta todo esto un poco carca… Sí. Él iba precisamente a pronunciar esa palabra tan fea. Mas todo esto, que tiene sus apoyaturas eclesiásticas, tañe ciertos recónditos bordones de su ánimo, abre antiguas ventanas de su alma. Y, sin embargo, él se ha prometido cien veces no creer en Dios ni en nada semejante.

El Cardenal es una autoridad y otra era el maestro Rafael, jinete en su caballo oscuro, persiguiendo con su banda de clarines las estrellas fugaces de la noche.

Antonio Núñez de Herrera.

(De “Teoría y realidad de la Semana Santa”, 1934)

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La Semana Santa, metáfora de la vida.

Procesión del Corpus en Sevilla.

¿Sabe usted, amigo, por qué hay en la Semana Santa de Sevilla tanta vida? ¿Por qué hay tanta vida en la mañana del Domingo de Ramos? ¿Por qué, con los cuerpos rotos, hay tanta vida en el amanecer el Viernes Santo, cuando la Virgen de las Angustias vuelve a pasar por la calle Almirante Apodaca  y nos volvemos a acordar cuando El Balilla fue el costalero que encarnó en un instante de genialidad al evangelista apócrifo, al replicar al capataz que a la Madre de Dios no se la podía levantar hasta los cables del tranvía, que tenía que ser “Al Cielo con Ella”? Continuar leyendo


Madrugada del destierro.

(Viernes del 83)

Ya duele el azahar en la memoria.

Cómo lastima

la luz aquella.

Ahora,

un incensario – péndulo de plata

del reloj de mi tiempo – estará dando

mi pena en punto en aquel sitio.

Duele el incienso, duéleme en el alma

la lenta cera ardida, oigo el ruido

de los pies que sisean bajo el paso

en el silencio de la madrugada,

como llamando, ¿a quién?, como llamándome.

Regresando estará la luz ahora

a la ciudad que es suya, a su costumbre

de ser azul y cielo y siempre mía,

y avanza a paso largo la memoria

de regreso a su casa.

Es cruel el destierro. Cae de bruces

sobre la dolorosa dicha aquella.

Intentar levantarlo

es más cruel aún. Quiere estar solo,

entre dos luces, por aquella calle.

Donde nací una vez moriré siempre

Rafael Montesinos.

(De “Madrugada de Dios”)


Luna llena en Semana Santa.

Denso, suave, el aire

Orea tantas callejas,

Plazuelas, cuya alma

Es la flor del naranjo.

Resuenan cerca, lejos,

Clarines masculinos

Aquí, allí la flauta

Y oboe femeninos. Continuar leyendo


Estaban los místicos en su rincón.

"Después de la procesión". Manuel Cabral Bejarano (Sevilla, 1827-1891)

Mientras afuera relumbran las fiestas, ellos siguen su rosario de convites en el rincón de la taberna.

Vaso tras vaso lo que hay en el ambiente de vapor de milagrería se va condensando sobre la reunión en un rocío de imaginaciones y ectoplasmas, como un maná de regalo para las tapas del vino.

No ven los amigos la Semana Santa. Pero la sienten. Les basta saberse inscritos en ella, mejor que en el espacio, en el tiempo. Continuar leyendo


El sentido de la Semana Santa.

Nazarenos de la Amargura.

“En Semana Santa, Sevilla aturde”. Estas palabras, escritas por el periodista Eugenio Noel en 1915, describían con tanta sencillez como contundencia el impacto con el que el tumultuoso cúmulo de sensaciones que originaba la fiesta inundaba al turista foráneo, convertido en espectador de la Semana Santa. Ajeno a sus secretos y distante de sus sentimientos, el profano quedaba arrobado – o intimidado, según – por el cúmulo de sobresaltos que podían llegar a embotar sus sentidos, haciendo bailar sus emociones al son de cada vivencia, de cada instante. Pero la Semana Santa nunca le revelaba, celosa, sus secretos. Continuar leyendo


El tiempo sin tiempo de lo eterno.

Nazarenos de Santa Marta.

Para aquellas personas que se acercan a la Semana Santa como turistas, o como curiosos que acuden a contemplar un espectáculo maravilloso en sus formas, resulta sorprendente el que, año tras año, miles de personas repitan esa experiencia y vuelvan a salir al encuentro de las cofradías que recorren la ciudad. Y es como si para esas personas, una vez satisfecha la curiosidad, una vez visto de qué se trata, la reiteración año tras año de lo mismo los dejara vacíos.

Vista la Semana Santa como simple expresión artística o cultural, efectivamente, una vez contemplada ésta carecería de sentido volver a soportar bullas, muchedumbres, agobios y parones para, en definitiva, volver a ver lo que ya conocemos. Por mucho que nos guste, por ejemplo, nadie acude todos los años a visitar La Alhambra o El Escorial, por más que estos sean manifestaciones cumbres del arte nazarí y renacentista de nuestro país. Muchas de estas personas incluso han nacido entre nosotros, dieron sus primeros pasos vistiendo el hábito nazareno en la niñez, y, sin embargo, un día se cansaron de aquella experiencia que ya no les llenaba. Continuar leyendo


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